Han pasado casi dos años desde mi último post, pero las cosas siguen igual. Las mentiras institucionales se pasean por los medios y poca gente las cuestiona. Hoy, un día importante en la historia económica de España porque se está fraguando una de las mayores estafas populares a las que asistiremos en nuestras vidas, yo me sigo preguntando: ¿Qué pasa si cae un banco?
Nos han dicho que eso generaría desconfianza, que el efecto contagio haría que todos retirasen sus fondos, la entidad se descapitalizaría y las empresas no obtendrían créditos. Eso provocaría desempleo y más pobreza.
Pero hoy en día, creo que ya nadie confía en una entidad, la mayoría se ha quitado la careta y han dejado ver su anorexia financiera, las demás empresas quiebran y nadie las rescata. El paro afecta a más del 30% de la población activa y todos nos damos cuenta de que somos más pobres que antes.
Entonces, ¿Qué más nos va a pasar si las empresas privadas que han hecho mal las cosas desaparecen?
No sé la respuesta, y seguramente nunca tendremos la certeza, porque parece que eso no va a pasar. Todos vamos a pagar los platos rotos de este desaguisado que deja por los suelos el liberalismo económico. Está bien que nadie intervenga en los asuntos económicos de cada uno, que actuará según su propio interés, si cuando se equivoca asume la responsabilidad igual que en un escenario de éxito sería el principal beneficiado.
Menos mal que mañana juega España su primer partido de la Eurocopa.